un blog divino de la muerte

El sábado se cumplen tres años desde que me he tirado al vacío del emprendimiento y he comenzado este blog. Era un 13 de noviembre de 2014 el día en que abrí las puertas virtuales de mi primera tiendita online. Absolutamente nada se parecía a esto que ves hoy. No era esta web. No era este blog. Ni este producto. Todo era mucho más pequeño, limitado y oscuro. Exactamente igual que las herramientas que tenía en ese momento. Lo único que sigue intacto son las ganas. Y lo único que me ha traído hasta aquí sana y salva es el superpoder del que hoy quiero hablarte.

Hay meses que me agobio. Amanezco una mañana con la tara de "¡ay, no! Todo lo que tengo que hacer es para ¡ayer!" y, de repente, la creatividad sale corriendo por la puerta y las ganas de seguir casi, casi que escapan por la ventana. Respiro hondo, me aferro con fuerza a mi taza de café y abro la agenda porque sí, seguro que hay alguna tarea que pasé por alto y va a ser la número quichicientostropemil que aún tengo pendiente. Pero entonces ahí está, mi agenda con su dosis de color diciéndome que todo irá bien... Y no puedo más que creerle.

Seguramente ya sabes que este mes he pasado un fin de semana fugaz en Barcelona. Junto con Ceci de La Fábrica de Secretos nos hemos volado la cabeza una a la otra para organizar un taller de carvado diferente que nos llevó hasta el País de las Maravillas y nos regaló un puñado de experiencias, algún que otro aprendizaje y muchísimas pero muchísimas risas. Y debo decir que el tiempo que estuve en la ciudad, antes y después del taller, fue muy poco pero productivo y quiero contártelo ;)

... y haz que lleguen en un sobre bien pero ¡bien bonito! Porque sí, no sé tú pero yo ya necesito vacaciones, otra vez. Vale que hoy es festivo y recién estamos en octubre pero imaginarás que este post no llega tarde por casualidad. No, tienes razón. Esto ya no tiene ni disculpa pero es que últimamente todo lo que hago no es para ayer, es para el mes pasado. Vivo a contrarreloj y la verdad es que empiezo a estar cansada. Así que sí, me vendrían muy bien unas vacaciones. ¿Y a ti?