un blog divino de la muerte

Se acerca diciembre y nuestro cerebro, que ya huele a chocolate caliente y turrón, intuye que es el momento de empezar a pensar en las navidades: decidir en casa de quién será este año, hacer la lista de amigos a los que enviar una postal, imaginar el mejor regalo para ese sobri del alma. Y no sé para vosotras pero, para mí, cada año es más y más difícil encontrarlo. Porque, sea como sea, ya lo tienen todo y a montones. Así que hoy te traigo una propuesta más que bonita e interesante para los más pequeños de la familia.

El sábado se cumplen tres años desde que me he tirado al vacío del emprendimiento y he comenzado este blog. Era un 13 de noviembre de 2014 el día en que abrí las puertas virtuales de mi primera tiendita online. Absolutamente nada se parecía a esto que ves hoy. No era esta web. No era este blog. Ni este producto. Todo era mucho más pequeño, limitado y oscuro. Exactamente igual que las herramientas que tenía en ese momento. Lo único que sigue intacto son las ganas. Y lo único que me ha traído hasta aquí sana y salva es el superpoder del que hoy quiero hablarte.