un blog divino de la muerte

Se acerca diciembre y nuestro cerebro, que ya huele a chocolate caliente y turrón, intuye que es el momento de empezar a pensar en las navidades: decidir en casa de quién será este año, hacer la lista de amigos a los que enviar una postal, imaginar el mejor regalo para ese sobri del alma. Y no sé para vosotras pero, para mí, cada año es más y más difícil encontrarlo. Porque, sea como sea, ya lo tienen todo y a montones. Así que hoy te traigo una propuesta más que bonita e interesante para los más pequeños de la familia.

El sábado se cumplen tres años desde que me he tirado al vacío del emprendimiento y he comenzado este blog. Era un 13 de noviembre de 2014 el día en que abrí las puertas virtuales de mi primera tiendita online. Absolutamente nada se parecía a esto que ves hoy. No era esta web. No era este blog. Ni este producto. Todo era mucho más pequeño, limitado y oscuro. Exactamente igual que las herramientas que tenía en ese momento. Lo único que sigue intacto son las ganas. Y lo único que me ha traído hasta aquí sana y salva es el superpoder del que hoy quiero hablarte.

Hay meses que me agobio. Amanezco una mañana con la tara de "¡ay, no! Todo lo que tengo que hacer es para ¡ayer!" y, de repente, la creatividad sale corriendo por la puerta y las ganas de seguir casi, casi que escapan por la ventana. Respiro hondo, me aferro con fuerza a mi taza de café y abro la agenda porque sí, seguro que hay alguna tarea que pasé por alto y va a ser la número quichicientostropemil que aún tengo pendiente. Pero entonces ahí está, mi agenda con su dosis de color diciéndome que todo irá bien... Y no puedo más que creerle.

Seguramente ya sabes que este mes he pasado un fin de semana fugaz en Barcelona. Junto con Ceci de La Fábrica de Secretos nos hemos volado la cabeza una a la otra para organizar un taller de carvado diferente que nos llevó hasta el País de las Maravillas y nos regaló un puñado de experiencias, algún que otro aprendizaje y muchísimas pero muchísimas risas. Y debo decir que el tiempo que estuve en la ciudad, antes y después del taller, fue muy poco pero productivo y quiero contártelo ;)