un blog divino de la muerte

El Día internacional del Libro está aquí mismo, a la vuelta de la esquina y en esta casa somos de esa gente a la que se le enciende la vida cada vez que entra en una librería. Así que en un arrojo espontáneo por traerte a nuestro bando, hemos hecho (sí, hemos: Sergio y yo) una selección de algunos libros que viven en nuestra biblioteca y que creemos que deberías tener...

¿Alguna vez has cruzado un semáforo y, al llegar al otro lado, te has preguntado si lo cruzaste bien? ¿Si estaba en rojo, en verde o ámbar? O quizás... ¿has estado en un bar y, luego de haber hablado en más de una ocasión con el camarero, no has sabido a quién llamar para pedir la cuenta?

Desde que llevamos GPS en el móvil, el nuestro (ese mecanismo interno que nos dice el qué, el cuándo y el dónde) se nos ha ido estropeando poco a poco. Ahora, sin análisis mediante, lo queremos todo y lo queremos ya. Estamos tan sobreestimulados que, al final, nos ponemos en piloto automático y vamos por la vida como los caballos, con orejeras, para solo ver hacia adelante.

Llegar a destino está muy bien y anticiparse a lo que vendrá no puede nunca ser malo pero, para conseguirlo de verdad, hay que saber leer lo que está sucediendo a los lados: el "mientras tanto". Y para ello, hay que aprender a disfrutarlo...

Se acerca diciembre y nuestro cerebro, que ya huele a chocolate caliente y turrón, intuye que es el momento de empezar a pensar en las navidades: decidir en casa de quién será este año, hacer la lista de amigos a los que enviar una postal, imaginar el mejor regalo para ese sobri del alma. Y no sé para vosotras pero, para mí, cada año es más y más difícil encontrarlo. Porque, sea como sea, ya lo tienen todo y a montones. Así que hoy te traigo una propuesta más que bonita e interesante para los más pequeños de la familia.

El sábado se cumplen tres años desde que me he tirado al vacío del emprendimiento y he comenzado este blog. Era un 13 de noviembre de 2014 el día en que abrí las puertas virtuales de mi primera tiendita online. Absolutamente nada se parecía a esto que ves hoy. No era esta web. No era este blog. Ni este producto. Todo era mucho más pequeño, limitado y oscuro. Exactamente igual que las herramientas que tenía en ese momento. Lo único que sigue intacto son las ganas. Y lo único que me ha traído hasta aquí sana y salva es el superpoder del que hoy quiero hablarte.

Hay meses que me agobio. Amanezco una mañana con la tara de "¡ay, no! Todo lo que tengo que hacer es para ¡ayer!" y, de repente, la creatividad sale corriendo por la puerta y las ganas de seguir casi, casi que escapan por la ventana. Respiro hondo, me aferro con fuerza a mi taza de café y abro la agenda porque sí, seguro que hay alguna tarea que pasé por alto y va a ser la número quichicientostropemil que aún tengo pendiente. Pero entonces ahí está, mi agenda con su dosis de color diciéndome que todo irá bien... Y no puedo más que creerle.

Seguramente ya sabes que este mes he pasado un fin de semana fugaz en Barcelona. Junto con Ceci de La Fábrica de Secretos nos hemos volado la cabeza una a la otra para organizar un taller de carvado diferente que nos llevó hasta el País de las Maravillas y nos regaló un puñado de experiencias, algún que otro aprendizaje y muchísimas pero muchísimas risas. Y debo decir que el tiempo que estuve en la ciudad, antes y después del taller, fue muy poco pero productivo y quiero contártelo ;)

... y haz que lleguen en un sobre bien pero ¡bien bonito! Porque sí, no sé tú pero yo ya necesito vacaciones, otra vez. Vale que hoy es festivo y recién estamos en octubre pero imaginarás que este post no llega tarde por casualidad. No, tienes razón. Esto ya no tiene ni disculpa pero es que últimamente todo lo que hago no es para ayer, es para el mes pasado. Vivo a contrarreloj y la verdad es que empiezo a estar cansada. Así que sí, me vendrían muy bien unas vacaciones. ¿Y a ti?