VIVIR

Hola, divinuras mías!!! A veces, todo sale tan pero tan redondo que empiezas a preguntarte cuándo el universo te enviará una buena cagada de elefante que te estropee el día. A veces, simplemente, es la cagada de una paloma en la ventana, día sí y día también. Y aunque tú intentas salir adelante cada mañana con una sonrisa de oreja a oreja, un día llega la cagada que colma la ventana. Yo no debería quejarme. No soy la persona indicada para eso. No se me da bien y soy una persona feliz por antonomasia. Hoy tampoco voy a venir a quejarme. No aquí. No ahora. No a punto de cruzar el charco para ir a ver a mi familia. Sería ridículo. Pero cierto es que esta segunda etapa del año ha llegado con piedrecitas por aquí y por allí. Así que hoy os traigo el post de la vergüenza...

Hola, divinuras mías! Seguramente aún recordáis que, hace solo seis meses, fuimos presa de un acontecimiento extraordinario en Instagram: un ataque de pánico colectivo que nos llevó al borde de la paranoia total. Nos pasamos dos días, por no decir una semana o más, luchando contra el bendito algoritmo, manifestándonos a viva voz, pidiendo a nuestros seguidores que activaran las notificaciones (una locura en la que yo por suerte, no caí jeje) cual político en campaña y corriendo despavoridos hacia Ello (una red social que, al menos aquí en España, ya estaba muerta antes de empezar). Tenéis que recordarlo porque fue ÉPICO! Hoy, seis meses después, hemos sobrevivido al algoritmo y como hice aquella vez, vengo hoy a dar mi opinión una vez ha bajado la marea...

Hola, divinuras mías! El primer fin de semana de octubre Vaidhé, la tienda más bonita de todo Vigo, cumplía su primer añito de vida con todo lo que eso significa... Para cualquier emprendedor, y más si emprendes con una tienda a pie de calle y toda la burocracia que ello implica, el primer año de vida de tu proyecto es como el primer año de un hijo, un continuo camino de aprendizaje que te llena de ilusión y te hace sentir puro orgullo tras cada pequeño logro. Superar ese primer año y seguir en pie, cosa nada fácil, es como tocar el cielo con las manos...

Hola, divinuras mías! Ya hace un año y medio que estamos instalados en este piso y, muy poco a poco, le hemos ido dando forma impregnándolo un poco de nuestra personalidad. Mi estudio fue el primer espacio en el que puse toda mi atención porque es el sitio en el que más horas del día paso, donde necesito encontrar inspiración y donde vuelco todas mis ideas. Así y todo, es un espacio que ha ido pasando por distintas facetas, evolucionando conmigo hasta el punto de, hoy, ser capaz de contar casi todo lo que ha pasado en este último tiempo porque este es el espacio que ha visto crecer mi proyecto... Hoy, os enseño hasta el último detalle, aquí y en vídeo... ya veréis!

Hola, divinuras mías!!! Qué tal ha sido vuestro verano? Espero que hayáis aprovechado hasta el último rayo de sol, disfrutado hasta la última gota de sal y que hayáis bebido mojitos hasta la última lágrima de risa. Por mi parte, ni he bebido mojitos al sol ni he tocado el mar con las plantas de los pies... lo cual está muy pero muy mal, ahora que lo pienso, pero ha sido un bonito verano. Y aunque septiembre me encuentra con la piel tan lechosa como siempre, he sido muy feliz! Y hoy toca volver a la rutina y al trabajo así que aquí me tenéis, ya con los calendarios de septiembre con las opciones descargables de siempre: PRINTABLE + FONDO DE PANTALLA + FONDO iPAD ^.^

Hola, divinuras mías! Este año para mí está siendo una completa locura, repleta de logros y satisfacciones, pero atropellada de trabajo y cansancio. Así que me he propuesto a mí misma aprovechar la tranquilidad generalizada del verano para parar un poco, bajar el ritmo y ocuparme de mí, más allá de mi "cara profesional". Quiero un verano slow, aunque sea un verano en casa y a media jornada. Quiero dormir la siesta con el Sálvame de fondo si hace falta y apiñarme en las terrazas con una Estrella en la mano. Quiero poner música de fondo y cantar a grito pelado canciones que ni me sé y hacer mil y un proyectos para decorar la casa. Quiero tiempo para gastarlo y malgastarlo a placer. Quiero sol en la cara y sal en los pies. Quiero libros y juegos de mesa...

Hola, divinuras mías! Hay experiencias, personas y emociones que se aferran a nosotros con fuerzas para no irse nunca más, para volver cada vez que el recuerdo así lo desee a través de un olor, un color, una palabra... devolviéndonos la misma emoción, la misma felicidad, la misma sonrisa... Este fin de semana, he estado en Madrid en el DIY Hunters Day participando de una mesa redonda con otras cinco bloggers (en la foto de la derecha: Marta de Una mamá diseñadora y Raquel de Petit-on) e impartiendo un taller de iniciación al carvado...

Hola, divinuras mías! Hoy llego tarde y agotada, pero aquí estoy ^.^ Y como es lógico, os traigo el cuento sobre el Bloggever y mi viaje a Asturias. Hace muchos años ya que sé que la distancia "corporal", gracias a las redes sociales, no es un gran impedimento para conocer a las personas, que podemos estar en la misma habitación durante meses y estar a miles de  kilómetros de distancia, o incluso, querernos a solo un click. Pero está clarísimo que en las relaciones virtuales el cuerpo pide contacto con urgencia y no hay whatsapp ni snapchat ni instagram que puedan ocupar el sitio de una mirada cómplice o un abrazo de "qué ganas tenía de tocarte (conocerte)". Si es que al final, somos humanos y no hay nada como salir de la pantalla y mirarnos a los ojos...