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Se acerca diciembre y nuestro cerebro, que ya huele a chocolate caliente y turrón, intuye que es el momento de empezar a pensar en las navidades: decidir en casa de quién será este año, hacer la lista de amigos a los que enviar una postal, imaginar el mejor regalo para ese sobri del alma. Y no sé para vosotras pero, para mí, cada año es más y más difícil encontrarlo. Porque, sea como sea, ya lo tienen todo y a montones. Así que hoy te traigo una propuesta más que bonita e interesante para los más pequeños de la familia.

Hola, divinuras mías! Imagino que durante todo este tiempo que llevamos juntas, ya habéis deducido cuán fan soy de los buenos rotuladores. Absolutamente fan de póster porque sí, me gustan más que a un tonto un lápiz, no lo puedo remediar. Así que cuando Loïc de Molotow se puso en contacto conmigo para que probara la marca, enseguida mil ideas revolotearon en mi cabeza viendo todas las opciones que os podría traer a vosotras. Y un post en el blog, acabó convirtiéndose en dos tutoriales y alguna que otra idea que ya os iré enseñando en mi cuenta de IG. Pero vamos con el primero, que algo me dice que os encantará... de verdad de la buena!

Hola, divinuras mías! La navidad es tiempo de tradiciones, de cocina, de familia, de luces y de regalos... así que aquí viene el mío ^.^ Hoy os traigo una receta navideña y argentina, una versión del "pannetone" italiano que tan bien nos sienta en estas épocas. Y os lo traigo de manos de alguien muy especial, la personita detrás de Lo de Dominga. Así que decidme, ¿quién quiere probar el Pan Dulce?

Hola, divinuras mías! Este año, he descubierto cuán importantes son los recuerdos navideños. Porque me he tomado un tiempo para recordar y ha sido tan maravilloso que he decidido casi viajar en el tiempo... Imagino que el hecho de que sean recuerdos tan importantes es porque están grabados a fuego y, supongo, que en parte, se debe a que son recuerdos puntuales, de una vez al año, que se repiten lo suficiente como para fijarse con fuerza pero no tanto como para convertirse en "cotidianos". Y eso, los convierte en recuerdos especiales. La navidad, en algunos casos (como el mío que soy lo más alejado a un grinch que pueda existir), despierta a nuestro niño interior y nos llena de magia. Nos regala una época, pequeña del año, en la que pareciera que en todo podríamos creer y que de todo seríamos capaces. Por eso me encanta la navidad! A veces, creo que si las otras vidas existen, yo fui Rudolf o algún elfo trabajando en cadena en la fábrica de juguetes de Papá Noel...